
Estimados directivos de ASECAUCA, colegas ingenieros, queridos amigos y familia:
Es imposible pararse hoy ante ustedes sin que la memoria viaje de inmediato a las aulas de nuestra amada Universidad del Cauca. Quienes tuvimos la fortuna de formarnos en Popayán, especialmente en nuestra entrañable Facultad de Electrónica (FIET), sabemos que allí no solo aprendimos de circuitos, conmutación o fórmulas matemáticas. Allí aprendimos que la ingeniería es, ante todo, una herramienta para transformar realidades y conectar vidas.
Cuando mi generación se graduó a finales de los años 60, el país entero estaba por cablearse, por automatizarse, por descubrir el futuro de las telecomunicaciones. Muchos de nosotros migramos a Bogotá con una maleta llena de sueños, pero también con la incertidumbre propia de quien llega a una capital inmensa. Fue precisamente en ese escenario donde entendimos que la fraternidad que nació en Popayán no podía quedarse atrapada en el recuerdo nostálgico. Tenía que convertirse en una fuerza viva.
Por eso nació ASECAUCA. Y hoy quiero expresar mi más profundo y sincero agradecimiento a esta maravillosa asociación, no solo por el inmenso honor de este reconocimiento, sino por haber sido el faro y el pilar del gremio de ingenieros durante casi cinco décadas.
A lo largo de los años, ASECAUCA ha sido el «puente de aterrizaje» y el soporte estratégico para cientos de ingenieros que, al igual que yo en su momento, buscaban abrirse paso en el mercado laboral y tecnológico. Ha sido la plataforma de un relacionamiento honesto, donde los ingenieros senior hemos tendido la mano a las nuevas generaciones, no por interés comercial, sino por el sagrado principio de la solidaridad. Gracias a ASECAUCA, el sello de calidad de nuestra universidad se respeta y se admira en cada empresa, multinacional y entidad pública de este país.
En este punto, quiero hacer un alto muy especial para expresar mi más profundo reconocimiento y admiración a Jesús Helí y a su esposa Omaira. Fundar una institución requiere visión, pero mantenerla viva y proyectarla hacia el futuro exige un liderazgo excepcional. Jesús Helí ha sabido llevar las riendas de ASECAUCA con una entrega admirable, conduciendo a nuestra asociación hacia grandes labores y resultados extraordinarios. Su gestión no solo preserva nuestra historia, sino que consolida al gremio de ingenieros como un actor clave en el desarrollo tecnológico del país. Gracias, Jesús Helí, por tu guía, por tu visión y por elevar el nombre de nuestra institución a lo más alto.
Gracias a esfuerzos como el suyo, ASECAUCA sigue siendo el motor que impulsa a nuestros ingenieros a no dejar de aprender, a innovar con ética y a liderar la transformación digital y social de Colombia.
Recibo este homenaje con el corazón lleno de gratitud, compartiéndolo con mi amada esposa Rosa Amalia, mis hijas Sandra y Margarita, y mis nietos. Ver hoy a una ASECAUCA sólida, madura, con grandes resultados y comprometida con el futuro del gremio es la mayor recompensa a la que un ingeniero fundador puede aspirar.
Sigamos construyendo, sigamos conectando mundos y, por encima de todo, sigamos honrando el orgullo de ser egresados de la Universidad del Cauca.
Muchas gracias.


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