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OSWALDO RENGIFO OTERO y LA CRISIS DE LA UNIVERSIDAD (en 1985)

Historia de Asecauca

Oswaldo Rengifo se pronuncia sobre la crisis universitaria[1]

Oswaldo Rengifo Otero (qepd)
Exrector de Unicauca. Presidente de Asecauca en 1985

Oswaldo Rengifo Otero. Abogado de la Universidad del Cauca, presidente del Capítulo de Bogotá de su Asociación de Exalumnos. Fue profesor y rector de la Universidad del Cauca, profesor y decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre, profesor de la Universidad Nacional y de la Escuela de Administración Pública -ESAP, miembro de las Juntas Directivas de la Asociación Colombiana de Universidades, ASCUM, y del Instituto Colombiano de Especialización Técnica en el Exterior ICETEX. Dictó 14.700 horas de clase en las Universidades del Cauca, Nacional y la ESAP entre 1935 y 1974. Embajador en Uruguay y en Nicaragua (le correspondió la caída del Dictador Somoza).

¿Crisis en la universidad? Suman 225 los establecimientos que se consideran de educación superior en el país. Los estudiantes que concurren a estos llegan a 418.000. Los establecimientos considerados como Universidades e Institutos Universitarios son 129, con una población estudiantil de 365.000. La mayoría con las escuelas tradicionales: Derecho, Ingeniería Civil, Medicina, Economía, Administración de Empresas.

Un examen desprevenido de lo que ocurre en esos institutos universitarios sugiere varias preguntas: ¿son idóneos los profesores? ¿Es seria la docencia que se imparte? ¿Esa docencia corresponde a las necesidades de profesionales exigidas por el país? ¿Se han actualizado los métodos de enseñanza?  

Un ligero análisis a estas cuestiones suscita muchas dudas. Lo normal es la utilización de profesorado de cátedra. Son profesionales que combinan el trabajo en empleos públicos o privados con la docencia. Es poco el tiempo utilizable en la investigación y preparación de las materias. La concurrencia a la cátedra no es normal y de las ciento sesenta y cinco horas anuales que deben destinarse al trabajo universitario son muy pocos los profesores que las satisfacen. Hay materias, las básicas, por ejemplo, en que es difícil conseguir profesores idóneos. ¿Cómo hacen las universidades para obtener docentes calificados no sólo en conocimientos sino en capacidad pedagógica?

Si se parte del supuesto de que una cátedra no debe tener más de treinta alumnos y son 365.000, se necesitarían aproximadamente 12.190 catedráticos. Se podría objetar que un profesor pueda dictar dos o tres cátedras y aceptemos la hipótesis de que no son necesarios sino 6.095. ¿Si existe en Colombia este número de profesores? Esta consideración ofrece dudas sobre la capacidad docente de las universidades.  

Profesores que no investigan ni preparan las materias, ni asisten al número de clases señaladas por el reglamento, que carecen de conocimientos pedagógicos, que repiten cada año, lo que han enseñado en períodos anteriores, no producen docencia eficaz y seria. El resultado es la incompetencia del egresado.  

Estas anormalidades se han tratado de remediar con el establecimiento del profesorado de tiempo completo. Teóricamente la institución es adecuada. Pero la práctica indica el aparecimiento de vicios casi insuperables. El que ingresa al profesorado de tiempo completo, aspira, y se empecina en ello, a asegurar la manera de satisfacer sus necesidades económicas. Para ello impone la estabilidad, el ascenso, el aumento periódico de la remuneración, mediante el establecimiento del escalafón.  

Los docentes se constituyen en grupo de presión sobre las directivas de la institución. Esto constituye la tarea prioritaria. Intereses por cuestiones académicas o científicas son extraños. Es raro el reclamo para mejorar y actualizar bibliotecas, laboratorios o provocar disertaciones o conferencias. La burocracia y el marasmo científico se han apoderado de la universidad pública Son excepcionales los profesores dedicados a la investigación y es un hito que publiquen un libro. Contrasta el alto costo con la ineficacia docente de la Universidad pública. 

Con pocas, pero respetables excepciones, en la universidad privada la actividad académica está supeditada por la economía. No importa la idoneidad del profesorado y la seriedad y el cuidado en la enseñanza sino el mayor ingreso económico. Con la apariencia de propiciar conocimientos en profesiones liberales a las gentes jóvenes se organizan prósperos negocios que dan ganancias a los promotores y gestores con desprecio de la ciencia y capacitación de los educandos. 

Tales irregularidades no aseguran una seria formación universitaria. La repetición de escuelas de derecho, ingeniería civil, medicina, economía, etc, determina que anualmente egresen de las universidades una cantidad de profesionales que exceden las necesidades del país. La inadecuada preparación los induce a buscar trabajos mal remunerados en la empresa pública preferencialmente en las grandes ciudades. Pero como la capacidad de empleo es limitada sobreviene la frustración al profesional y a su familia. Inútilmente se han invertido costos, energía humana y tiempo Se ha producido un proletariado intelectual sin posibilidades de empleo. Es frecuente encontrar médicos manejando taxi, ahogados empleados en el comercio y otros en la guerrilla. Todo esto se debe a la carencia de una política adecuada que responda a lo que el país necesita.

Se ha dicho, seguramente con fundamento que la universidad es un medio eficaz para lograr el desarrollo. Las actividades técnicas se diversifican y especializan cada día más. La universidad debe concurrir a la formación de los técnicos demandados por la empresa pública privada ya existente o para la formación de otras nuevas. Pero hay profesiones indispensables en todos los grupos humanos. La medicina, por ejemplo, la necesitan todas las comunidades. Pero sucede que el médico aspira siempre a trabajar en los grandes centros urbanos. Les disgusta radicarse en pequeños pueblos o en zona: rurales y optan más por ser desocupados en los centros populosos que trabajar en pequeños poblados. 

La industria del país es la agropecuaria: el café, el azúcar, los bananos, el algodón las flores, constituyen la mayor fuente de trabajo y de ingresos familiares. Las actividades bancarias, textil, la metalmecánica, proporcionan limitados empleos. 

No obstante, el gobierno ha propiciado más el incremento de estas actividades que las agropecuarias. La agronomía, en sus diferentes especialidades, la veterinaria, la zootecnia. la selvicultura, la pesca y la minería demandan profesionales especializados, con capacidad e idoneidad para actividades individuales o en las empresas ya existentes. Ahí está el campo para que la universidad se comprometa en la formación de gentes que contribuyan al surgimiento de nuevas actividades productivas. Pero no lo hacen para no salirse de las estériles y tradicionales escuelas. 

Fuente: Luz a la posteridad


[1] Boletín informativo. Año 3 N° 7. Período I-VIII/1985

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