Por: Jesús Helí Giraldo Giraldo
Algunas fincas hacen tanques en mampostería reforzando los muros con alambre de púa. Utilizan otras tecnologías sencillas, como las de Gaviotas, que diseñó un tanque enterrado en forma de casquete esférico, el cual consiste en una excavación, a modo de segmento esférico, hecha en terreno estable y revestida con refuerzo metálico, que puede ser malla de gallinero, y una capa de pañete impermeabilizado de 5 cm de espesor en mortero 1:3; con un diámetro D, y una profundidad h, en la cual la relación D/h está entre 3.5 y 5. El volumen se calcula con la fórmula V = 0.5236h (3/4D2 + h2). En el fondo se hace un filtro en piedra o grava que servirá de drenaje y alivia la sub presión. Las necesidades se determinan considerando que una persona consume 80 litros/día, aproximadamente.
El Comité de Cafeteros de Cundinamarca ha mejorado el diseño del tanque mencionado introduciendo un tubo de conducción en su parte inferior.


Hoy, en distintas fincas, veredas y escuelas del Departamento se dispone de agua gracias a esta tecnología, complementada con la Bomba de camisa y el Ariete de alta cabeza de Gaviotas. Entre otros sistemas de aprovechar el agua lluvia tenemos los llamados tanques australianos, hechos en lámina metálica de acero, corrugada y galvanizada, sin fondo, aptos para zonas áridas. Otros en materiales prefabricados, sencillos y de fácil transporte como los de fibrocemento plástico y otros tipos de prefabricado’ o geomembranas plásticas. El ICA recomienda unos diseños para la recolección de aguas lluvias mediante sistemas de almacenamiento a campo abierto. Todo esto nos permite aprovechar mejor las llamadas aguas de San Pedro para el bienestar rural.
Fuente: Vivienda rural: un desarrollo integral, Jesús Helí Giraldo, amazon


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