Por: Julián Andrés Cano Villanueva. Socio Director, Cano Villanueva S.A.S. Consultores Legales y de Negocios

Julián Andrés Cano Villanueva es Socio Director de Cano Villanueva S.A.S. Consultores Legales y de Negocios, es un orgulloso Payanés egresado de la Universidad del Cauca, ha llevado el nombre de su alma mater en alto a lo largo de su carrera profesional, los conocimientos adquiridos en las aulas universitarias y la formación en valores familiares han forjado en él un profesional responsable y comprometido con la excelencia.
Cuenta con especialización en Derecho Público de la Universidad Externado de Colombia y Maestría en Derecho Administrativo de la Pontificia Universidad Javeriana, con más de 14 años de experiencia como abogado y asesor en los sectores público y privado, se ha desempeñado como Asesor Jurídico en liquidaciones de entidades públicas, Jefe de Cuotas Partes Pensionales en la Caja Agraria y Director de Litigios en Moncada y Barrero. Como socio fundador de su firma, se especializa en consultoría legal empresarial, compliance y derecho administrativo.
La reforma laboral en Colombia ha generado un amplio debate en diversos sectores de la sociedad, especialmente entre trabajadores, empleadores y académicos, si bien es innegable que esta reforma busca reivindicar y fortalecer los derechos laborales fundamentales, reconociendo la dignidad del trabajo y mejorando las condiciones de los empleados, surge una pregunta crucial: ¿qué impacto real tiene esta reforma sobre el sector empresarial colombiano?
La respuesta no es sencilla, pues requiere un análisis equilibrado que considere tanto los beneficios sociales como los desafíos económicos que enfrentan las empresas en un mercado cada vez más competitivo y globalizado.
La Ley 2466 de 2025 representa un paso significativo hacia la protección integral de los trabajadores, la cual busca fortalecer la estabilidad laboral mediante el establecimiento de mecanismos más robustos para evitar despidos injustificados, al tiempo que mejora sustancialmente las condiciones de trabajo, incluyendo aspectos relacionados con jornadas laborales, descansos y beneficios adicionales.
El Ministerio del Trabajo ha señalado que la reforma laboral aumentará el promedio del ingreso de los asalariados cercano al 3%, el incremento del empleo en 91 mil personas a los generados por la actividad económica habitual, y un crecimiento de la misma en 0,37%. Además, señaló que los sectores con mayor creación de empleos serían: agricultura, con 19,2% (equivalente a 17,5 mil personas); comercio, con 19% (17,3 mil personas); servicios de entretenimiento y recreación, con 12,2 mil empleos (13,4%); e industria, con 13% (11,8 mil personas). (https://www.mintrabajo.gov.co/mintrabajo-demuestra-con-cifras-que-la-reforma-laboral-genera-m%C3%A1s-empleo-y-crecimiento-econ%C3%B3mico)
Sin embargo, la implementación de estos derechos plantea interrogantes significativos para el sector empresarial, como quiera que los empresarios colombianos se enfrentan ahora a la necesidad de equilibrar el cumplimiento de las nuevas obligaciones laborales con la sostenibilidad económica de sus organizaciones.
El sector empresarial expresa legítimas preocupaciones relacionadas con el incremento en los costos laborales, y el sector académico ha expresado que la reforma laboral beneficia a las personas que se encuentran empleadas, pero para muchos el problema no se encuentra en los salarios, sino en el sector económico. (https://www.unisabana.edu.co/noticias/al-dia/lo-bueno-lo-malo-y-lo-feo-de-la-reforma-laboral)
La complejidad regulatoria se presenta como otro desafío considerable, pues las organizaciones deben ajustar sus procesos internos y sistemas de gestión humana para garantizar el cumplimiento normativo; al mismo tiempo, surge la inquietud sobre cómo mantener la competitividad internacional, especialmente cuando se debe competir con mercados globales que operan bajo estructuras de costos diferentes.
Ante este panorama, las empresas colombianas deben adoptar un enfoque proactivo y estratégico; desde mi experiencia como asesor empresarial, considero fundamental la implementación de cuatro pilares estratégicos para lograr una adaptación exitosa a la nueva normativa laboral.
El primer pilar consiste en el ajuste integral de contratos laborales, en este aspecto, las organizaciones deben revisar sus contratos laborales existentes para garantizar el cumplimiento de la nueva normativa; este proceso implica la actualización de sus contratos de acuerdo a la exigencia de su operación comercial.
La optimización de tareas mediante especialización externa constituye el segundo pilar estratégico, es decir, la reforma laboral abre oportunidades para repensar completamente la estructura organizacional, ya que las empresas pueden identificar aquellas actividades que pueden ser desarrolladas eficientemente por expertos externos especializados, reducir la carga administrativa interna mediante la tercerización estratégica y de esa manera reducir sus costos operativos.
El tercer pilar se centra en la revisión de sus procesos internos, para ello, las organizaciones deben crear sistemas efectivos de gestión del desempeño y resultado, establecer políticas sólidas de retención de talento y promover activamente la cultura organizacional y el compromiso genuino de los empleados con los objetivos empresariales en las jornadas previamente establecidas. A mayor beneficio social, también debe existir mayor compromiso laboral.
El cuarto pilar fundamental es la incorporación e implementación de nuevas tecnologías, la adopción de tecnologías emergentes, especialmente la Inteligencia Artificial, representa una oportunidad para automatizar procesos repetitivos y administrativos.
La clave del éxito empresarial en el nuevo contexto laboral radica fundamentalmente en el enfoque hacia la productividad y la competitividad internacional, aprovechando las ventajas competitivas naturales que posee Colombia, teniendo como punto de partida que nuestro país es mundialmente reconocido por la calidad de sus productos, siendo esta su principal ventaja competitiva frente a otros países que compiten principalmente en producción masiva, como muchas naciones asiáticas que priorizan volumen sobre diferenciación.
La buena reputación internacional de Colombia se fundamenta en productos emblemáticos como el café, que llega a 90 países del mundo y es sinónimo de calidad y suavidad, recibiendo un sobreprecio promedio del 22% respecto a otros cafés suaves según la Organización Internacional del Café, Igualmente, la floricultura colombiana domina mercados internacionales exigentes, con las rosas colombianas manteniendo una participación del 65% al 70% en el mercado estadounidense, o la industria textil que también representa un ejemplo de esta filosofía de calidad sobre cantidad.
Adicionalmente, Colombia cuenta con una ventaja extraordinaria en el talento humano especializado y los servicios profesionales, por cuanto cada vez hay más profesionales capacitados que han demostrado su expertise y reconocimiento al interior del país, lo cual nos obliga a voltear nuestra cara hacia el mundo y exportar este conocimiento a través de productos de alta calidad.
Cuando las empresas logran incrementar su productividad de manera sostenida aprovechando estas ventajas competitivas naturales, se genera un círculo virtuoso de crecimiento, la mayor productividad, fundamentada en la diferenciación por calidad y especialización, conduce inevitablemente a mejores resultados financieros en mercados premium dispuestos a pagar por valor agregado, esto a su vez proporciona la capacidad de otorgar beneficios laborales superiores, beneficios que generan mayor satisfacción y compromiso genuino de los trabajadores, lo cual se traduce directamente en un incremento adicional de la productividad y calidad, fortaleciendo así el posicionamiento internacional del país.


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