Entre sus principales objetivos específicos destacamos: propender por el brillo y prosperidad de la Universidad del Cauca, ser vínculo de cultura a través de todos los medios de difusión del pensamiento, procurar el mejoramiento espiritual, intelectual y material de sus asociados, velar por el cumplimiento de la moral y por el prestigio profesional y humano, fomentar el espíritu de compañerismo y solidaridad de los egresados de la Universidad del Cauca, contribuyendo a su defensa y exaltación.

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Administrador: Jesús Helí Giraldo Giraldo. Presidente de Asecauca capítulo Bogotá. asecaucabogota@gmail.com

«Cómo en Colombia mientras se reevalúan tantas cosas que económicamente tienen alguna significación, se devalúa la vida»

… decía Carlos Lemos Simmonds

El Expresidente de Colombia, CARLOS LEMOS SIMMONDS, exalumno de la Universidad del Cauca, habla durante el homenaje ofrecido a él y a los exalumnos Temístocles Ortega Narváez, Gobernador del Cauca, y Luis Fernando Velasco Chávez, alcalde de Popayán. Acto organizado por Julieta Merino González, Coordinadora de la Comisión de Derecho de Asecauca Capítulo Bogotá. 8 de abril de 1992

Carlos Lemos con la banda presidencial, lo acompaña su esposa Marta Blanco

Siento un poco de temor dirigirme a tan selecto auditorio y ese temor se hace aún mayor después de oír las espléndidas palabras de la doctora Julieta Merino que nos ha dado con su intervención, una verdadera clase de manejo de la cosa pública, de ética, y consagración a los valores. Cuando la oía me traía a la memoria aquellas que oímos en los claustros de Santo Domingo de labios de nuestros profesores hace ya por lo menos en mi caso muchos años, al oír esas extraordinarias frases que ella pronunciaba. pensaba como los que estamos aquí reunidos, nos une no obstante la diferencia de edades, de ideologías, de profesiones. De conceptos frente a la vida, un denominador común que es el que nos enseñaron en la Universidad del Cauca en distintas épocas, el del respeto a los valores, el del respeto a las tradiciones cuando son buenas y sobre todo el del respeto a los demás. Para todos nosotros es dolorosamente cierto que nuestro país atraviesa por una terrible crisis en cuyo origen por lo menos para mí hay ante todo un derrumbe de los valores morales

Foto El Tiempo, abril 16 de 1992

Hace algunos años cuando ocupaba el Ministerio de Gobierno, pronuncié un discurso en Cali con ocasión de la inauguración de la sede de la FES y reclamaba ahí para Colombia, no una bonanza petrolera ni otra bonanza cafetera, sino una bonanza moral y decía  cómo en Colombia mientras suben los valores bursátiles bajan los valores morales, cómo en Colombia mientras se reevalúan tantas cosas que económicamente tienen alguna significación, se devalúa la vida, cómo en Colombia hemos ido desarrollándonos económicamente mientras nos hemos ido disminuyendo éticamente. 

Yo creo que eso se debe en no escasa proporción a que se hayan olvidado enseñanzas como aquellas que nos impartieron en los claustros universitarios, en esa Alma Mater que todos añoramos y respecto a la cual hacemos ahora algunos recuerdos, todos ellos, pienso yo, llenos de inocencia si se compara con lo que ocurre actualmente en Colombia, las anécdotas que estábamos recordando eran todas travesuras de estudiantes que considerábamos entonces como unas verdaderas arbitrariedades, que vistas a la luz de lo que hoy está sucediendo en nuestro país, realmente son pecados veniales de esos que usted monseñor Vivas está tan acostumbrado perdonar. 

Es triste que hoy no se pueda decir lo mismo y que Colombia esté enrumbándose por caminos que a todos nos causa la más grande alarma, tenemos a la vista en estos dos últimos meses en dos países hermanos y vecinos la prueba de lo grave que puede ser para la democracia el olvido de los valores morales, dos países democráticos con presidentes elegidos Venezuela y el Perú han sufrido un verdadero colapso de la democracia; en un caso afortunadamente no próspero, en otro se produjo un verdadero autogolpe de estado y todo por que quienes desempeñaban cargos de representación popular en uno de los países o tenían a su cargo la administración pública, en el otro, dejaron que la peste de la corrupción se adueñara del sistema democrático. Dos democracias celosamente guardadas están entonces hoy en serios apuros en nuestro hemisferio, debido a que no supieron enfrentar con vigor y con energía, el reto de acabar con las prácticas inmorales de algunos funcionarios y de algunos políticos. 

Es un reto que nos debe servir de lección a los colombianos en momentos como los actuales tenemos, gracias a Dios, una democracia estable pero asediada por toda clase de peligros y si algunos de ellos son grandes e inminentes, hemos tenido que enfrentarlos con enormes costos en cuanto a pérdida de vidas y en cuanto a destrucción pues ahora estamos enfrentando uno que a mi juicio es quizás más grande que todos ellos y es el de una rampante inmoralidad. Colombia desgraciadamente cada día se vuelve más y más un terreno abonado para que se cometan toda clase de desafueros desde la administración, desde el Congreso, desde los Cuerpos colegiados, de distinto nivel, y desde luego también desde el sector privado en donde no hay funcionarios corrompidos, si hay ejecutivos corruptores. 

Si no reaccionamos a tiempo contra este fenómeno que cada día se vuelve más notorio y más escandaloso, vamos a tener desgraciadamente a corto plazo que presenciar el colapso de la democracia en Colombia para que, finalmente la gente enardecida busca la primera salida que se le presente, así ella sea la que trace un aventurero político para sancionar de alguna forma a quienes han agraviado de manera tan seria, la confianza en ellos depositada tuvimos algunos de nosotros la ilusión de que la reforma de la Constitución contribuyera a que muy buena parte de los males que hoy padece el país, desaparecieran como por encanto. Fue desde luego un sueño y nada más porque se nos olvidó.

Y aquí vuelvo a referirme a Monseñor GUSTAVO E. VIVAS que más que cambiar las instituciones, lo que el país necesita es cambiar su alma que ha estado realmente enrumbada por caminos que no son los más cristianos, ni los más tolerantes. Yo recordaba en algún artículo de los que suelo escribir una frase de TOLSTOI en su diario en donde decía como a los cristales se los macera, se los somete a presión, se los destruye, se los pulveriza y poco a poco si se dejan tranquilos esos cristales vuelven a tornarse en la forma que antes tenían. Con el alma de los pueblos pasa exactamente lo mismo. TOLSTOI añadía que para transformar un cristal en otra cosa no se necesita simplemente macerarlo, cambiarlo, colocarlo bajo presión, someterlo al fuego o al frío, sino que hay que ejercer sobre él un cambio químico que altere casi que completamente su composición. 

Yo estoy empezando a llegar a la conclusión que con Colombia tiene que suceder algo parecido. En la Asamblea Nacional Constituyente actuamos sobre el país, como quien actúa sobre un cristal ahí macerarnos las instituciones, las pulverizamos, decretamos abolida la Constitución de 1886, creamos una nueva, pero con el paso del tiempo, sobre esas estructuras jurídicas que creamos en la Asamblea Nacional Constituyente, se han vuelto a cristalizar los males de siempre, la corrupción y el crimen, la agresividad y la falta de respeto por la vida, los bienes y la honra de los demás, de tal manera que hemos tenido que llegar a la conclusión de que hace falta que entremos a reformar, ya no las instituciones simplemente, sino el alma nacional.

La Doctora (Julieta Merino), yo creo que, nos ha hecho esta noche una invitación en ese sentido. En sus bellísimas palabras que yo le voy a pedir, me obsequie para mantenerlas en mi archivo como el testimonio de lo que realmente es un exalumno de la Universidad del Cauca, nos ha extendido una invitación que no podemos renunciar a aceptar en el sentido, de trabajar por Colombia  y por nuestra ciudad, y el Alma Mater y por nuestro departamento, porque al fin y al cabo sin haber nacido en él, y todos los que hemos pasado por la Universidad del Cauca terminamos de una manera u otra manera vinculados al departamento. Trabajar por todo eso para que el país, la ciudad y el departamento, vuelvan a ser aquello que conocimos en nuestra ya bastante lejana juventud, por lo menos en mi caso.  Esa invitación es indispensable predicarla a todos los demás exalumnos de la Universidad del Cauca y pedirles a ellos que hagan los mismo con las personas que conocen. Yo creo que nos tenemos que convertir un poco en lo que eran nuestros maestros hace tantos años: en pedagogos de los valores morales, en profesores de esos criterios que hicieron grande a Popayán, grande al Cauca, grande a su Universidad y desde luego, extraordinariamente grande a Colombia, cuando sin temor a equivocarnos podemos calificarle de potencia moral ante todos los ojos del mundo. 

Yo recojo entonces esa invitación, creo que ustedes han hecho lo mismo y los invito que la hagamos extensiva a todas aquellas personas con quienes estamos en contacto, para evitar que tantos males como aquellos que están padeciendo otros países, que males tan grandes que como nosotros mismos padecemos desde hace tanto tiempo logren ser erradicados de la historia de nuestra patria.

Para mi desde luego esta reunión tiene un sentido extraordinariamente grato, se le vienen a uno a la cabeza cantidades de recuerdos, se revuelven recuerdos con los sentimientos y naturalmente no puede quien los habla como creo que ocurre con todos los que tan inmerecidamente hemos sido homenajeados  en esta noche nada distinto a expresarle a ustedes y en especial a usted, Doctora, y a todos los exalumnos de la universidad nuestra gratitud por habernos dado la oportunidad de departir un rato tan agradable pero al mismo tiempo tan comprometedor. De nuevo pues entonces mil gracias por sus generosas e inteligentísimas palabras. Usted nos ha dado una espléndida lección de dignidad y de decoro. Nos ha convocado a una acción enérgica para que de alguna manera contribuyamos a la salvación de la república y al hacerlo así, creo que ha hablado por toda la Universidad del Cauca, después de tantos y tantos años de impartir su sabiduría y enseñanzas de decoro a toda la república. 

* Giraldo Giraldo Jesús Helí, Luz a la posteridad. Amazon 2019

Reonocimiento póstumo

Mensaje de Marta Blanco de Lemos

Muchísimas gracias por tan sentido homenaje. Lo recibo con gratitud y profundo cariño.

Marta Blanco de Lemos 

Enviado desde mi iPhone

El 4/07/2025, a la(s) 10:00 a.m., ASECAUCA BOGOTA <asecaucabogota@gmail.com> escribió:

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