Entre sus principales objetivos específicos destacamos: propender por el brillo y prosperidad de la Universidad del Cauca, ser vínculo de cultura a través de todos los medios de difusión del pensamiento, procurar el mejoramiento espiritual, intelectual y material de sus asociados, velar por el cumplimiento de la moral y por el prestigio profesional y humano, fomentar el espíritu de compañerismo y solidaridad de los egresados de la Universidad del Cauca, contribuyendo a su defensa y exaltación.

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Administrador: Jesús Helí Giraldo Giraldo. Presidente de Asecauca capítulo Bogotá. asecaucabogota@gmail.com

Pequeñas dimensiones en el universo

Podemos comparar nuestra ubicación en el espacio con la posición ocupada por los microbios en una naranja. Por su diminuto tamaño no perciben la redondez de la fruta ni sus movimientos, la desprendida del árbol o el transporte. El universo, grande y disperso, formado por las múltiples naranjas, que en la Tierra se cultivan, sólo les permite conocer los mundos inmediatos formados en la misma naranja, ignorando la gran inmensidad. Si observamos lo que sucede cuando introducimos la punta de un cuchillo en la cáscara de una naranja vemos la rapidez con que transcurre la historia en su reducido espacio.

Extraemos miles de microbios, seres vivos con sus procesos de nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte; sin embargo, son tan diminutos que necesitamos potentes microscopios para detectarlos y, por su corta duración, muchos han fallecido cuando fijamos la mirada en la punta del cuchillo. Sus dimensiones, excesivamente pequeñas, en tiempo y espacio, se disipan en la inmensa, para ellos, magnitud de la naranja. Los microbios residentes en otras naranjas, del mismo o de otro árbol ¿qué podrán saber de este suceso?

Así de pequeña es la dimensión del ser humano en el espacio universal y el infinito transcurrir del tiempo. La Tierra, nuestro hogar, junto a los demás planetas y la Luna, girando en órbitas alrededor del Sol, forman el Sistema solar, unido gracias a la fuerza gravitatoria del Sol, su centro, estrella principal, constituida por una masa mil veces mayor que la de todos los planetas a los cuales envía su luz, tardando ésta 8 minutos para cubrir la distancia que lo separa de la Tierra, sólo 4 centésimas de segundo requiere para hacer un recorrido igual al diámetro terrestre y en un segundo va del Sol a la Luna. Estudios astronómicos explican la aparición del sistema solar como una inmensa nube de gas y polvos estelares que se contrajo debido a su propia gravedad hace cinco billones de años.

La Inteligencia infinita que logró este fenómeno, y todos los que explican el universo, la vemos en poderosas fuerzas dirigidas por un Creador supremo de poderes infinitos y generosidad absoluta, venerado por todas las religiones, la máxima bondad. La Vía Láctea, de la cual hacemos parte, está compuesta de más de cien mil millones de estrellas, repartidas en un disco que tiene cien mil años-luz de diámetro y un espesor de mil años-luz.

Un año-luz es la distancia que la luz puede recorrer, en un año a una velocidad de 300.000 kilómetros/segundo. Una señal a esta velocidad necesita cien mil años para atravesar el sistema solar. La estrella más próxima, a nosotros, está ochenta millones de veces más lejos que la Luna. Más allá de la Vía Láctea se encuentran millones de galaxias; cada galaxia contiene cien billones de estrellas y tiene un diámetro de cien mil años-luz.

Ante semejantes magnitudes universales, tan exorbitantes y desproporcionadas, imposibles de imaginar y percibir en ningún sistema de medidas, comprensible por nosotros, ¿qué puede representar nuestro diminuto tamaño y corta vida? Sólo existe la esperanza del espíritu que por no necesitar de dimensión alguna está en todas partes y al ser uno con el tiempo, por ser solo presente, nos hace grandes ante esta infinidad.

Giraldo Giraldo Jesús Helí, La personalidad: efectos de la infancia. Tercer Mundo editores, Bogotá 2000

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