El arte de ser lacónico, con pocas palabras decir más.
Hace décadas leí en la revista Diners un artículo muy especial sobre el arte de ser lacónico. Por la misma razón es muy fácil hacer un resumen personal acudiendo a la memoria.
– Caminan dos escritores por una calle comercial, leen un aviso:
Pescado fresco se vende aquí
– Sobra la palabra aqui. Es aqui donde lo venden, para qué deciro, concluyen
Al volver a mirar el aviso
Pescado fresco se vende
Reflexionan
– Son innecesarias las palabras se vende. Es obvio que se vende, para qué decirlo.
Miran de nuevo el aviso
Pescado fresco
– El pescado tiene que ser fresco, no hay necesidad de la palabra.
El aviso queda así
Pescado
Los dos escritores, pensativos, se miran el uno al otro, esta vez es más fácil el acuerdo.
– Es inútil escribir pescado, dicen, con el olor basta.
Jesús Helí Giraldo Giraldo


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