Por: Jesús Helí Giraldo Giraldo



ANA FAUSTINA TEJADA DE VALDÉS nació en Popayán hace 110 de años, un 9 de febrero. Madre de Nelly, Esperanza, Ligia, Adolfo y Zenayda (qepd). Nelly, médica de la Universidad del Cauca, ha sido asociada de Asecauca capítulo Bogotá durante muchos años y se desempeñó como Tesorera, su hermana Zenayda, abogada de la misma Universidad del Cauca, también fue Asociada de Asecauca de la cual fue Secretaria. Decenas de familiares de Ana Faustina realizaron sus estudios profesionales en la Universidad del Cauca, medicina, ingeniería, derecho y otras ramas del saber, han visto pasar por sus aulas a sobrinos y sobrinas en primero y segundo grado.


Tuve el honor de participar en la celebración del cumpleaños 110 de Anita el 8 de febrero de 2025 en Bogotá, en casa de su hija Nelly Valdés Tejada y sus hijos José Luis Rodríguez Valdés y Diana Rodríguez Valdés, en compañía de hijos, nietos y bisnietos de Anita, muchos familiares y algunos amigos, entre los cuales yo me siento muy afortunado.

Fue un acontecimiento verdaderamente trascendente, homenaje a la existencia, un canto a la vida y al amor representados en una persona muy especial, demasiado especial, la más especial entre las conocidas para que a una edad tan avanzada siga disfrutando de buena salud que le permite estar de pie, ser jovial, movilizarse y disfrutar de sus cinco sentidos, con obvias limitaciones, pero los tiene y los disfruta, se ríe y goza, posa para las fotos, permaneció sentada de manera normal durante la misa, interactuó con el sacerdote que la ofició, participó en las oraciones, su asistencia fue activa la mayor parte del acto social posterior al evento religioso
El sólo hecho de estar viva y mentalmente activa es algo único, de alto significado, una gran reflexión sobre la misión humana y el respeto a la vida y a las condiciones dignas para que ésta pueda cumplirse, disfrutarse y llevar a cabo su misión. La vida de Ana Faustina constituye una invitación al amor que su actitud inspira, y lo recibe en los cuidados y atenciones de quienes la cuidan, a la bondad que ella ofrece siempre, la empatía y compasión alrededor suyo se genera.
Conversar con Anita y disfrutar su compañía deja en la mente una sensación difícil de expresar, la sorpresa de encontrar un ser excepcional y el asombro de acompartir con ella se mezclan con el amor y su significado al verlo inspirado en quien sólo bondad refleja.
Esta experiencia de paz y convivencia refresca el espíritu y nos habla al oído del significado de la armonía
JHGG
Bogotá, 10 de febrero de 2025


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