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Lesly Mucutuy, armonía en el caos

Imagen, periódico El Cololmbiano

Por: Jesús Helí Giraldo Giraldo BFRP

Presidente de Asecauca Bogotá

Bach Foundation Registered Practitioner

En Lesly Mucutuy descubrimos un ejemplo para la humanidad en el manejo de las emociones negativas, conservó la armonía en medio del abatimiento y la desesperación en  las situaciones de shock con altísima exigencia, grave emergencia y peligrosidad traumática provocadas por el accidente de la aeronave en que viajaba, el 1 de mayo de 2023, con sus tres hermanos menores, Soleiny de 9, Tien de 4 y Cristin de 1 año, los cuatro menores fueron los únicos sobrevivientes, su madre, el piloto y otro viajero, perdieron la vida. Después del siniestro los niños hicieron una demostración de supervivencia durante 40 días perdidos en la selva, Lesly enfocada en el cuidado y protección de sus hermanitos, constituye uno de los hechos más grandiosos y didácticos para la esperanza, confianza, perseverancia y voluntad de servicio expuestos a la humanidad.

Si analizamos la reacción Lesly, niña de trece años, frente a las diferentes emociones negativas surgidas, provocadoras todas de desesperación, vemos la importancia de una buena actitud para afrontar cualquier peligro no importa su magnitud, las virtudes se imponen a las emociones como podemos concluir en la resiliencia de Lesly.

Al complejo de inferioridad y la emoción incapacitante frente a la gravedad de las situaciones vividas, una tras otra, y la altísima responsabilidad, reveladora del sentimiento de impotencia, insuficiencia y desconfianza, Lesly respondió con fortaleza y auto suficiencia para emprender iniciativas surgidas desde su interior al escuchar la voz de la intuición, y en ella el alimento de la autoestima y la visualización.

El reproche a sí misma por la autoacusación y sentimiento de culpa surgido de sus múltiples cuestionamientos internos, lamentándose con el martirio del reproche y el juicio de los “por qué hice”, “por qué no hice”, Lesly acudió a la virtud del perdón a sí misma liberándose de toda culpa vergonzante, con visión más clara y objetiva desarrolló iniciativas salvadoras cada día, la responsabilidad con sus hermanitos fue más grande que la culpa interna.

El tremendo agobio que producía la magnitud del problema, inmensa carga para echarse a cuestas, abrumadora y exigente, con decaimiento y pérdida de fortaleza por las responsabilidades en grado extremo, permitieron que Lesly Mucutuy descubriera su propio ingenio y la certidumbre de su fortaleza para equilibrar compromiso y posibilidades, organizar el trabajo de acuerdo con las exigencias de cada día y se apoyara en el conocimiento ancestral de la selva, sus talentos encontraron vía libre para salir a flote.

La autocompasión, las quejas y desdicha propias de la situación desesperante del accidente y la posterior vida en la selva, cuatro niños solitarios y desprotegidos, y el mal humor acompañado de lástima fueron emociones superadas por Lesly al cambiar el papel de víctima por la determinación y voluntad de seguir adelante, ver el lado amable de la vida y dedicarse con optimismo al manejo de su destino: salir vivos de la selva

El shock nervioso, el duelo y desconsuelo por el fatídico accidente y el fallecimiento de su madre, más todos los demás componentes de la crisis incluida la responsabilidad con niños tan pequeños, para ella, una adolescente apenas, enfrentando una catástrofe que a cualquiera traumatizaría, significaron para Lesly liberarse de la desesperación y el abatimiento para  refugiarse en la paz y el consuelo para mantener el control, valorar la vida, saber que sus hermanitos no quedaron desprotegidos, al tener a su hermana mayor con ellos, significó la verdadera razón para vivir, alejada del trauma sintió desde lo más íntimo el apoyo y alivio a su desesperante situación.

La sensación de contagio al entrar en contacto con los gérmenes y la contaminación, las posibilidades de intoxicación o envenenamiento, por la compañía de bichos y roedores, más el peligro de consumir plantas venenosas y animales sin la preparación adecuada, la sensación de impureza y suciedad, el hecho de verse tantos días con la misma ropa con asco de sí misma y el peligro de contraer infecciones aumentaban los motivos de desesperación. En lugar de afectarla, estos inconvenientes, despertaron la aceptación de la situación para poder enfrentarla y el aprecio por sí misma y sus pequeños acompañantes, consciente de las circunstancias y las únicas herramientas disponibles pudo admirar las diversas facetas de la belleza interna y externa, llegando a entender que el cuerpo es el medio de transporte del alma, recibe de ella consuelo, protección y guía, este descubrimiento significó su mayor esperanza, incluso alegría en medio del caos.

La congoja insoportable y el profundo desespero por la fatídica experiencia de la muerte de los viajeros adultos, incluida su propia madre, la angustia extrema al ver sus hermanos desprotegidos y sentir su fuerza desvanecida sin saber qué hacer la consumían en una angustia extrema y desolación interior. Sin embargo, en el otro extremo de la unidad, sin saberlo de manera consciente, Lesly, divisó la luz que aleja la tensión, enfocada hacia adelante y hacia arriba, determinada a encontrar la salida en ese brillo supremo que disipó la oscuridad y le señaló el camino para cumplir el propósito salvador de su familia.

Trabajar intensamente, sin descanso día y noche era lo mínimo que podía hacer Lesly para dar alimento y cuidado a sus hermanitos, significaba trabajar hasta el agotamiento, lo cual la sumía en la desesperación, su perseverancia al oponerse a dificultades superiores a su capacidad, desafiaron su voluntad, a veces al borde de doblegarse frente al muro gigante de la adversidad, ignorando sus propias necesidades, en ningún momento escuchó el eco de la renuncia. Enfocada en su único propósito de salvar a sus hermanos renovó la vitalidad y cada día sintió el gozo de responder a su conciencia al ponerla al frente de la misión salvadora, encontró siempre energía y fortaleza, despojada del egoísmo sintió fluir la energía del servicio a los demás haciéndola indestructible hasta el momento en que una misión salvadora conformada por soldados del ejército colombiano, miembros de comunidades indígenas y un perro, rescató de la jungla cuatro pequeños sobrevivientes, entre ellos su gran heroína: Lesly Mucutuy.

Jesús Helí Giraldo

Bogotá, 30 de julio de 2023

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