Por: Jesús Helí Giraldo Giraldo

Mi pensamiento se enfoca precisamente en la dura crisis que ha vivido en los últimos años esta bella región, golpeada tan fuerte por la agitación violenta, la situación social, política y de orden público en general, grave condición que es imposible desconocer, inhumano es no reconocer el dolor de sus gentes, la precarización de la población, incluso el deterioro ecológico, agrícola y social como paisaje que oculta la verdadera belleza y riqueza de sus territorios y sus moradores, humanos, animales y vegetales, fuera del inmenso potencial mineral aún sin explorar.
Es importante y necesario admitir lo que significa el Cauca para Colombia y para sus habitantes, los colombianos dependemos en gran parte del Cauca porque la vida es el agua y, en esta región, el Macizo Colombiano, reservorio de aguas ubicado en la parte alta de la montaña caucana, existe una estrella fluvial que, desde lo alto de la cordillera Central, representa el más importante centro hidrográfico de Colombia, de allí surgen los ríos Cauca, Caquetá, Magdalena y Patía. Si el Cauca vive, Colombia no perecerá. ¿Qué será de nuestra patria si no cuidamos esta fuente de vida?
El Estado soberano del Cauca abarcó grandes extensiones del mapa colombiano en los albores de la república, llamado el Gran Cauca o Estado Federal del Cauca, con capital Popayán, incluía la costa pacífica colombiana, limitaba con el océano Atlántico, Bolívar, Antioquia, Tolima y con las repúblicas de Venezuela, Brasil, Ecuador y Panamá, es decir a nivel geográfico estamos impregnados de su esencia la mayoría de los colombianos.
Con su historia es mayor nuestro compromiso y gratitud, sobre todo, con la independencia: en el Seminario Conciliar, antes Seminario Mayor de Popayán, cuyos claustros se convirtieron en la Universidad del Cauca, en 1827, por decisión del presidente de Colombia, Francisco de Paula Santander, estudiaron grandes próceres que entregaron su vida por la libertad del país, dejando un legado de ciencia y conocimientos junto al compromiso libertario, grandes protagonistas de la historia, la ciencia y la política, Francisco José de Caldas, Camilo Torres, junto a otros protagonistas del llamado Siglo de las Luces, ratifican la importancia del Cauca en el concierto nacional. Constituyeron buen preámbulo para la historia universitaria con unos fundamentos y pilares en los cuales la Universidad del Cauca ha cimentado su prestigio sin ser inferior a su compromiso formando los mejores profesionales en los diferentes campos del saber y la cultura, en la política ha forjado grandes estadistas, 17 de sus egresados han sido presidentes de Colombia.
A esta importante institución tuve la fortuna de asistir y formarme como ingeniero civil, esto me ligó a la ciudad y al departamento, a la calidad de su gente y la acogida que brindan los payaneses y caucanos a los estudiantes que llegamos de otras latitudes, se ha convertido esto en un recuerdo inolvidable.
Pongamos nuestra firme voluntad, la fortaleza y la energía necesarias para alcanzar la salud emocional del Cauca, a quienes están provocando el pánico y tristeza, que recapaciten y entiendan que también merecen vivir en paz, si estamos todos en paz, la región estará en paz, la armonía personal refleja el bienestar del hogar y de este surge la paz entre vecinos, un pequeño esfuerzo de grandes proyecciones para dejar de sufrir la guerra, nociva tanto para el mismo victimario como para la sufrida víctima, a cambio de eso empezar a disfrutar la vida
Bienvenidos todos los esfuerzos que se hagan, desde lo más interno de la conciencia de cada uno hasta las acciones del Estado y la sociedad para alcanzar la vida en armonía de todos los habitantes de la región, el mismo violento que empuña un arma debe analizar en lo más interno de su conciencia y considerar que estamos aquí para construir no para destruir y que, en la medida que hagamos daño a otro, esa desgracia se devuelve y nuestra conciencia nos atormentará por ser el testigo fiel del propio accionar, imposible de engañar.
El Cauca, con su vertiente al océano Pacífico, puede convertirse en la puerta de Colombia al comercio internacional, asiático y latinoamericano, al ingreso de la tecnología e innovación, a la comunicación terrestre entre los dos grandes océanos que integre el territorio nacional y transporte la esperanza hasta el océano Atlántico en Venezuela.
JHGG
Bogotá, 26 de septiembre de 2023


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